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Unidos en el Espíritu Santo

Así vivimos la Solemnidad de Pentecostés

Reunidos en comunidad, así como los apóstoles junto a la Virgen María en el Cenáculo, vivimos con alegría la Vigilia de Pentecostés en un profundo espíritu de oración. Rezamos, esperamos y abrimos nuestro corazón a la acción de Dios, disponiéndonos a recibir una nueva efusión del Espíritu Santo en nuestras vidas.

La Misa de la Vigilia de Pentecostés estuvo marcada por un especial signo. Frente al altar se ubicaron velas decoradas con lenguas de fuego, recordándonos visualmente los siete dones que el Espíritu Santo derramó sobre la Iglesia naciente y que continúa derramando hoy sobre cada uno de nosotros, para que, con un corazón renovado, florezcan en nuestra vida los doce frutos del Espíritu Santo: amor, alegría, paz, paciencia, longanimidad, benignidad, bondad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.

Otro momento significativo de la noche fue compartir una torta de cuchuflíes y cantar juntos el “Cumpleaños feliz” por la Iglesia. En Pentecostés celebramos el inicio público de su misión evangelizadora, razón por la cual esta fiesta es también considerada el nacimiento de la Iglesia.

Al finalizar la Santa Misa, compartimos un momento de fraternidad en torno a un café y algo para compartir, prolongando la alegría y el gozo propios de esta gran fiesta del Espíritu Santo.