Click acá para ir directamente al contenido

Un santo para nuestro tiempo

Preparémonos para celebrar a San Alberto Hurtado

Así como nuestra parroquia dispondrá en un lugar destacado y bellamente adornado la imagen de su santo patrono, durante este mes estamos invitados a darle también un espacio privilegiado en nuestro corazón. Que la celebración de su fiesta nos impulse a conocer más su vida, imitar su ejemplo y dejarnos inspirar por su profundo amor a Cristo y a los más necesitados.

Nacido en Viña del Mar en 1901, San Alberto Hurtado descubrió muy joven que Dios lo llamaba a servir como sacerdote de la Compañía de Jesús. Tras completar su formación en Europa, regresó a Chile para entregarse con pasión a la evangelización y a construir una sociedad más cristiana.

Su amor a Cristo lo llevó a conmoverse profundamente por el sufrimiento de los más pobres. Recorrió las calles en su emblemática camioneta verde acogiendo a quienes más lo necesitaban y dando vida al Hogar de Cristo. Como él mismo decía: «Acabar con la miseria es imposible, pero luchar contra ella es deber sagrado».

De este modo, su testimonio sigue iluminando a Chile hasta nuestros días. Al celebrar su fiesta el año pasado, el cardenal Fernando Chomali nos invitaba a reflexionar sobre la profunda huella que dejó en nuestro país y a preguntarnos cómo sería Chile sin su testimonio.

«Sería espiritualmente más pobre, sería un Chile menos consciente de lo que acontece, sería un Chile más triste, en definitiva, porque el Padre Hurtado no solo iluminó una generación, sino que sigue iluminando por su santidad»

Sabiendo que en los altares de nuestra parroquia y de nuestra capilla se conservan reliquias de primer grado de San Alberto Hurtado, busquemos estar cada día más unidos a él. Leamos sus escritos, recemos pidiendo su intercesión y dejémonos inspirar por la pregunta que marcó toda su existencia: «¿Qué quiere Dios de mí?». Y que, siguiendo el ejemplo de Cristo, respondamos cada día con generosidad y amor a la voluntad de Dios.