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Iniciamos juntos el camino de la Cuaresma

Escuchar y ayunar: claves para una verdadera conversión

El pasado miércoles 18 de febrero, nos reunimos como comunidad para dar solemnemente comienzo al tiempo de la Cuaresma. En dos Misas, los fieles concurrieron al templo parroquial para recibir la imposición de la ceniza bendita que, junto con recordarnos nuestra propia fragilidad, nos invita a volver el corazón al Señor y a emprender con humildad el camino de la penitencia.

Así lo proclamábamos al repetir juntos la antífona del salmo de esta Misa: “¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!”, y también en la oración colecta, cuando el padre, recordándonos necesitados de misericordia, pedía al Señor que nos concediera “iniciar con el santo ayuno un camino de verdadera conversión y afrontar con la penitencia la lucha contra el espíritu del mal”.

Labor que solo podemos realizar unidos al Señor y poniendo en práctica dos actitudes fundamentales: el ayuno y la escucha.

Ese fue el centro del mensaje de Cuaresma del Papa León XIV, quien, citando a San Agustín, nos invitaba a sumergirnos en un auténtico camino de conversión.

“Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión”.

Pero para que esta práctica “conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón”, el Santo Padre nos animaba a vivirla “siempre con fe y humildad”.

Lee el texto completo AQUÍ.

¡Que esta Cuaresma renueve nuestro corazón en el Señor!