¡Bienvenido Padre Aldo!
Conoce a nuestro nuevo Vicario Parroquial
Seguramente ya habrás notado que nuestra parroquia cuenta con la colaboración de un nuevo sacerdote. Se trata del Padre Aldo Coda, quien ya se encuentra celebrando Misas y colaborando activamente con la comunidad.
Este ha sido su último encargo pastoral: ser vicario de la Parroquia San Alberto Hurtado y de Santa María de las Condes, tras haber sido párroco durante ocho años de la Parroquia San Juan Apóstol de Vitacura. Además, desde 2024, es Canónigo de la Catedral Metropolitana de Santiago.
Sin embargo, su camino sacerdotal comenzó hace varios años. Si bien descubrió su vocación siendo ya adulto, su inquietud nació mientras participaba en la Parroquia del Santísimo Sacramento, donde servía como acólito. Tras la muerte de su madre, experimentó un tiempo de recogimiento, hasta que, interiormente, percibió que Dios ahora le decía: “conversemos”. En medio de este proceso espiritual, su párroco lo invitó a participar en una formación vocacional.
En una ocasión, mientras conducía bajo una intensa lluvia por Vicuña Mackenna, sintió un simbolismo especial que interpretó como ir “contra la corriente”. Fue entonces cuando conoció la vida diocesana, algo completamente nuevo para él, y comenzó a acercarse más a la parroquia, donde conoció al padre Hasbún y al padre Miguel Ortega. Sin darse cuenta del todo, fue avanzando en un proceso de discernimiento que incluyó conversaciones con sacerdotes y un psicólogo, hasta descubrir que estaba postulando al seminario.
En ese momento, dejar su trabajo no fue fácil. Se desempeñaba en una empresa donde había crecido desde empleado hasta subgerente de importaciones y exportaciones, con una situación económica favorable. Siendo uno de los hombres de confianza del dueño, no veía la manera de decirle que dejaría aquel empleo. Sin embargo, por cosas de Dios, fue la esposa quien se dio cuenta de que algo ocurría y le consultó. Al compartir su decisión, el Padre Aldo recibió palabras que lo marcaron profundamente: “tranquilo, el Señor te ayudará”.
El 5 de marzo de 1982, tras siete años de formación en el seminario, celebró su primera Misa en la parroquia Santa Elena. Allí había servido previamente como seminarista y diácono, y luego permaneció dos años como vicario parroquial. Posteriormente, fue destinado a la parroquia San Alberto de Sicilia y más tarde comenzó su labor como formador en el Seminario Pontificio Mayor durante ocho años.
Su camino continuó en la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, en Puente Alto, donde sirvió por once años. Luego fue enviado a la Iglesia Sagrada Familia de Las Pataguas, durante cinco años. Hasta llegar a su última parroquia antes de ser destinado, desde marzo de este año, a nuestra comunidad, donde él expresa que se ha sentido muy acogido.
Sigamos valorando este regalo que nos da Dios al contar con un nuevo sacerdote en medio de nosotros, dispuesto a servir con generosidad y a acompañar la vida de fe de nuestra comunidad, acercándonos cada día más a Cristo.



